Hasta que comenzaron las protestas en Hong Kong, la última novedad entre los jóvenes de esta metrópoli era “comprar compañía” en la Red por menos de 3 euros diarios.

Un servicio que ofrecía WeChat, especialmente popular entre la población china, y que te permite asegurar que un personaje real te llamará para darte los “buenos días”, “decirte adiós antes de acostarte” o “escuchar respetuosamente tus quejas sobre tus problemas en el trabajo o en casa”.

‘Novias intocables’

Las llaman “novias intocables”, aunque también pueden ser “novios” para ellas y la publicidad de Taobao -la plataforma virtual que comercializa este negocio- indica que tampoco “es un problema ser gay”.

Las “novias intocables” forman parte de una cultura dominada por el uso de Internet, que en Hong Kong semeja ser una adicción casi irrefrenable, como confirmó un estudio de la firma Ketchum en 2011.

“Debemos ser el primer lugar del mundo en usuarios de plataformas como Facebook, a la par que EEUU”, reconoce el profesor Fu King Wa, un experto en comunicación.

Pero la reconversión de Internet en instrumento de acción política constituye toda una novedad entre los habitantes de esta metropolis. La misma encuesta de Ktechum probó que sólo “un 11% de los blogs locales se dedicaba a la política”, explicó Simeon Mellallieu, director general de esa compañía.

Las movilizaciones democráticas han subvertido el conocido interés de los hongkoneses por las redes sociales, que han pasado de ser meros instrumentos de entretenimiento a una “poderosa herramienta de movilización” para los miles y miles que intentan paralizar la urbe.

Un móvil y un paraguas

“Yo consulto mi teléfono cada 5 ó 6 minutos para saber qué pasa”, admite Stephanie Chung, una estudiante de 20 años presente en la sentada del distrito de Admiralty. A su lado, Ken Li, de su misma edad, dice que dedica entre 5 y 6 horas a Facebook.

Junto a los paraguas, el teléfono móvil se ha erigido en un elemento básico de las protestas contra Pekín, hasta el punto de que la navegación en los barrios ocupados por los opositores resulta casi imposible ante la congestión de usuarios.

Para el profesor Wa, Facebook, WhatsApp o WeChat se han “politizado” en cierto sentido y ahora son usados para movilizar a los seguidores de Occupy Central o para canalizar los recursos hacia las sentadas.

“Por ejemplo, el uso de las fotos de la acción policial (del fin de semana) tuvo un efecto tremendo entre la población. Provocó una respuesta emocional y sacó a mucha más gente a la calle. Lo mismo ocurrió con el nuevo apodo de la ‘Revolución de los Paraguas. Surgió en WhatsApp y ahora todo el mundo lleva un paraguas“, declaró a este diario.

Según las estadísticas oficiales, la penetración de Internet en esta ciudad era del 68,5% en 2011. Lo utilizan más de 4,8 millones de los siete que habitan en ella. La población dispone además de un vasto entramado de puntos de acceso a la Red, que en 2012 rondaban los 10.300.

Más de 9.000 fotos en Instagram

Consciente de la devoción de estas nuevas generaciones por Internet, Pekín prohibió en el resto del país el recurso Instagram este lunes después de que esa red distribuyera más de 9.000 fotos sobre los enfrentamientos con la policía. Plataformas como Twitter, Facebook, Youtube o Google llevan años bajo severas restricciones o un total bloqueo por parte de los censores chinos desde 2009, que ahora se ha extendido a Weibo o el buscador Baidu.

“Ahora mismo en China hay una censura masiva de todo lo que esté relacionado con las protestas de Hong Kong”, precisa Fu King Wa. Pero los chavales de la revuelta de los paraguas se han anticipado a cualquier intento por restringir el uso de Internet.

La generación Firechat

El pasado domingo, el líder estudiantil Joshua Wong, un chaval de 17 años que podría convertirse en el émulo de lo que fue Wael Ghonim para la revuelta de Egipto, pidió a sus seguidores a través de Facebook y Twitter que descargaran Firechat, un servicio que permite comunicarse a través de Bluetooh sin internet.

“La policía bloqueará internet. Descargar Firechat y mientra que tengáis Bluetooth podéis mantener abierto un canal de comunicación”, escribió Wong.

Tan sólo entre ese domingo y el lunes Firechat fue descargada 100.000 desde Hong Kong, como contabilizó Micha Benoliel, fundador de la empresa que desarrolló la aplicación.

Tácticas copiadas de Taiwan

En realidad, los chavales de Hong Kong tan sólo están copiando tácticas que ya usaron sus homólogos de Taiwan durante la llamada revuelta de los Girasoles en el 2013, donde Firechat fue una herramienta primordial para mantenerse en contacto.

“Mire, antes nadie sabía que era FireChat. Pero mire ahora”. Jack Mui habla mientras señala a la pantalla de su Iphone que detecta la presencia de decenas de usuarios de esa aplicación en el área de Admiralty, repleta de opositores.

“Los estudiantes van por delante. Todos están interconectados de forma permanente. Es cierto hay rumores sobre un posible bloqueo de internet, pero nosotros (el movimiento) no tenemos un plan B. Los chicos sí”, indica Ian Wong, un portavoz de Occupy Central.

El profesor King Wa duda que sea posible en Hong Kong un “apagón” de internet como el que protagonizó el régimen de Hosni Mubarak durante la revolución de Tahrir o incluso que se pueda censurar su contenido.

“Aquí la mayoría de los servidores son privados. No es como en China, donde todos están controlados por el Estado“, apunta.

Fuente: elmundo.es

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