Lo más importante para que una orquídea prospere, es su sistema de raíces.  Para que un medio de cultivo funcione debe darle a las raíces estabilidad, siendo suficientemente firme para que la planta se mantenga dentro de su maceta, pero al mismo tiempo debe permitir una buena ventilación a las raíces.   El medio debe tener estas dos características para que las raíces puedan desarrollarse, establecerse y absorber el agua y los nutrientes que la orquídea necesita.

Existen diferentes medios de cultivo para tus orquídeas.  En realidad, depende mucho del género, el ambiente en el que vivas y el que mejor te acomode.  Hay medios que requieren mayor atención por tu parte para que tus orquídeas tengan las condiciones óptimas.  Por ejemplo, si vives en una zona muy caliente y usas corteza, necesitarás regar con mayor frecuencia que si usarás una mezcla que contenga mayormente musgo esfagno.

El tipo de maceta también juega un papel en la combinación de factores.  Las macetas de barro (por su porosidad) permiten una evaporación más rápida del agua que las macetas de plástico.  Así es que, siguiendo con el ejemplo anterior, si además tus macetas son de barro, el agua se evaporará todavía más rápido.

Lo que es importante tener en mente siempre, es que las orquídeas epífitas y litófitas crecen con las raíces libres, no enterradas en la tierra.  Incluso las semi-terrestres crecen entre las hojas y la turba de los suelos de los bosques húmedos, nunca entierran sus raíces en la tierra; reciben éste nombre porque crecen cerca de las raíces de los árboles o arbustos, cerca del suelo y no en las partes altas de los árboles como las epífitas.  Hay que tratar de imitar éstas condiciones en la medida de lo posible.

Las orquídeas no son parásitos, no le roban nada a los árboles de donde se sujetan.  Obtienen sus nutrientes del aire y de los riegos que reciben de la lluvia que escurre por los árboles recolectando materia orgánica que llegan a las raíces de las orquídeas junto con el agua.   Cualquier medio de cultivo que escojas, no le proporcionará los nutrientes necesarios a tu orquídea, es indispensable fertilizarlas!!

Lo más importante es que:

– las raíces nunca estén apretadas
– tengan buena aireación en el medio que escojas
– permanezcan húmedas, pero no empapadas

Estos tres puntos son básicos para que tu planta no se estrese y no se fomente la putrefacción de las raíces, que provocará enfermedades y hasta la muerte a tu orquídea.

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